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En eFISIO entendemos que la correcta aplicación de frío (crioterapia) y calor (termoterapia) es fundamental tanto en la clínica como en la recuperación en casa del paciente. Estos métodos, aparentemente sencillos, son una herramienta terapéutica de primer nivel que utilizamos para complementar nuestros tratamientos avanzados. A continuación, te explicamos los principales tipos de envolturas que existen y sus aplicaciones más comunes.
La crioterapia consiste en la aplicación de frío con fines terapéuticos. Su principal objetivo es reducir la inflamación, el dolor y el espasmo muscular en lesiones agudas. Es un pilar en el tratamiento de lesiones deportivas, traumatismos y en fases post-operatorias.
Son las envolturas más versátiles y comunes. Se trata de bolsas de gel que se mantienen flexibles incluso a temperaturas de congelación, lo que permite una adaptación perfecta a la anatomía de la zona a tratar, como un tobillo, una rodilla o un hombro. Son un básico en cualquier clínica y hogar.
Estas envolturas combinan los beneficios del frío con la compresión. Suelen incorporar una bolsa de gel dentro de un soporte de neopreno o tela con cintas de velcro. Esta combinación es extremadamente eficaz siguiendo el principio RICE (Reposo, Hielo, Compresión, Elevación), fundamental en fisioterapia deportiva.
Son bolsas que se activan mediante una reacción química interna al golpearlas o apretarlas, generando frío de forma inmediata sin necesidad de congelador. Son imprescindibles en botiquines de primeros auxilios y para la asistencia a pie de campo en eventos deportivos.
La termoterapia utiliza el calor para aumentar el flujo sanguíneo, relajar la musculatura y disminuir la rigidez articular. En eFISIO la usamos para preparar los tejidos antes de una sesión de terapia manual o masaje terapéutico, y para tratar condiciones crónicas sin inflamación activa.
Estos sacos, rellenos de semillas (lino, trigo) y a menudo hierbas aromáticas como la lavanda, se calientan en el microondas. Proporcionan un calor húmedo que penetra profundamente en el tejido, resultando muy reconfortante y efectivo para aliviar la tensión muscular.
Muchos de los packs de gel para frío también pueden calentarse en el microondas o en agua caliente. Proporcionan un calor seco, constante y fácil de controlar. Son una opción limpia, rápida y muy utilizada en nuestras clínicas antes de aplicar técnicas como la neuromodulación percutánea o la diatermia/radiofrecuencia.
Estos parches de un solo uso se activan al contacto con el aire y proporcionan un calor suave y constante durante varias horas (normalmente entre 8 y 12). Se pegan directamente sobre la piel o la ropa interior, permitiendo una aplicación discreta y prolongada.